ARTICULOS

DOLOR DE ESPALDA Y ESTRÉS 

En la sociedad actual, estamos sometidos queramos o no a un alto índice de estrés que nos obliga a vivir en un mundo altamente competitivo, agresivo y cada vez más consumista.

Mantener un puesto de trabajo, cumplir los deberes laborales sin descuidar los familiares, cubriendo todas las necesidades tanto vitales como las impuestas por la sociedad, nos hacen exponer nuestro cuerpo a altas presiones tanto físicas como psíquicas.

Todo ello, unido a una deficiente alimentación, no por carencia de alimentos como sucede en los países más pobres y menos desarrollados sino en el exceso de comidas rápidas, congeladas, precocinadas etc. Hacen que en algunos momentos nuestro cuerpo pierda el equilibrio y enfermemos en mayor o menor medida.

Este ritmo de vida, acaba por pasarnos factura con el conocido estrés y en uno de los lugares donde más se somatiza es en nuestra espalda, causándonos múltiples patologías.

Se estima que el 80% de la población ha padecido o padecerá dolor de espalda en algún momento de su vida. El dolor de espalda puede ser agudo (corta duración), durar menos de un mes o ser crónico (durar mucho tiempo y ser continuo) con una duración de más de 3 meses. Padecer un dolor de espalda agudo más de una vez es común, el dolor continuo durante un período largo no lo es y nos esta avisando que algo no funciona bien en nuestro organismo.

También las prisas, hacen que valoremos más, el cumplir con el resto de obligaciones que mantener nuestro cuerpo en buen estado, por lo que rápidamente acudimos a un profesional médico, que tras realizarnos unas pocas pruebas y darnos unos medicamentos, acabará en un par de días con el dolor, es decir con la somatización, pero la causa que nos produjo la enfermedad continuara ahí y en poco tiempo volverá a recordarnos que debemos de bajar el ritmo.

ESCUCHAR AL CUERPO 

Un día cualquiera al volver del trabajo o al levantarnos por la mañana sentimos una punzada en la zona lumbar o un fuerte dolor cervical que nos impide el más mínimo movimiento.

Si nos paramos a pensar, veremos que tiempo atrás hemos tenido multitud de problemas que nos han afectado en el aspecto emocional o hemos trabajado mucho más de lo necesario.

Dormimos poco y mal, no tenemos ganas de comer, cualquier cosa rápida nos servirá para alimentarnos y seguir trabajando. Al llegar a casa siguen los problemas no tenemos ni tiempo ni ganas para atender a la familia incluso la libido disminuye considerablemente.

Solo el pararnos a pensar nos hace verlo pues estamos demasiado ocupados como para escuchar al cuerpo.

Cuando esto sucede varias veces en un corto periodo de tiempo comienza nuestro peregrinaje buscando la terapia perfecta que nos solucione el problema y seguir con la lucha. Pruebas radiológicas, Antiinflamatorios, relajantes musculares y vuelta a empezar.

EFECTOS SECUNDARIOS 

Sobre los efectos secundarios de estos medicamentos basta con leer el prospecto o buscar en la red sirva como ejemplo uno de los más recetados del que omitiremos el nombre.

·         Somnolencia (en especial en personas de edad avan­zada).

·         Hipotonía muscular.

·         En ciertos pacientes se puede observar una reacción paradójica, irritabilidad, agresividad, subexcitación, síndrome de confusión onírica.

·         Exantemas de tipo maculopapular, acompañándose en ocasiones de prurito.

La suspensión brusca del tratamiento puede provocar manifestaciones de deprivación, con más rapidez con benzodiazepinas de vida media corta (24 horas) que con las de vida media larga, con posibilidad de incidentes menores como irritabilidad, ansiedad, mialgias, insomnio y excepcionalmente náusea y vómito; incidentes mayores (son excepcionales) como convulsiones aisladas, estado de mal mioclónico, con síndrome confusional.

Estos incidentes pueden sobrevenir en cualquier momento y generalmente son precedidos de síntomas menores.

La duración del tratamiento debe ser sólo la necesaria y evitar en la medida posible, la prolongación del tratamiento; no hay datos disponibles sobre tratamientos a muy largo plazo. Puede sobrevenir un síndrome de supresión si se suspende bruscamente, después de su uso más o menos prolongado, sobre todo a dosis elevadas. Para prevenir tales circunstancias, se recomienda reducir progresivamente las dosis.

INTERACCIONES MEDICAMENTOSAS Y DE OTRO GÉNERO: Sinergia aditiva con otros depresores neuromusculares (curarizantes, miorrelajantes), con otros medicamentos depresores del sistema nervioso central, en particular ciertos neurolépticos; su administración simultánea, hace mayor el riesgo de sedación. La interacción con alcohol produce efectos impredecibles.

El riesgo de síndrome de supresión es mayor con la asociación de benzodiazepinas, que se hayan prescrito como ansiolíticos o como hipnóticos.

PRECAUCIONES EN RELACIÓN CON EFECTOS DE CARCINOGÉNESIS, MUTAGÉNESIS, TERA­TOGÉNESIS Y SOBRE LA FERTILIDAD: Los estudios farmacológicos han demostrado que posee un buen margen de seguridad, ya que no se ha demostrado en animales de laboratorio efectos de teratogénesis, mutagénesis, carcinogénesis ni alteraciones de la fertilidad y sobrevida de los fetos.

En el humano se ha mencionado el riesgo teratógeno producido por algunas benzodiazepinas, pero no ha sido confirmado con los estudios epidemiológicos; sin embargo no se recomienda el empleo de en pacientes embarazadas.

Posología en niños: La utilización en niños deberá ser excepcional; sin embargo, cuando hay absoluta necesidad, se administrará a una dosis de 4 mg por kg de peso, repartida en dos tomas al día.

Pacientes geriátricos: En los sujetos ancianos, se recomienda disminuir la dosis a la mitad.

MANIFESTACIONES Y MANEJO DE LA SOBRE­DOSIFICACIÓN O INGESTA ACCIDENTAL: En caso de ingesta masiva existe la posibilidad de depresión cardiorrespiratoria y coma, sobre todo cuando se presentan intoxicaciones con varios fármacos

Como el lector podrá ver nada tan inofensivo como pueda parecer a simple vista, podíamos profundizar más en todo lo que nuestro cuerpo tiene que trabajar para luego eliminar los restos que deja este producto en el cuerpo, pero no será en este momento.

En cuanto a las pruebas radiológicas, tenemos que tener en cuenta que nos sometemos a una radiación alta y en el caso de un radiodiagnóstico de columna vertebral recibimos tanta radiación con una sola radiografía de columna como recibiríamos si nos hiciésemos 15 radiografías de pulmón.

PREVENCIÓN

Este sufrimiento físico y mental, tanto por el dolor en si como por los remedios puestos, se puede evitar teniendo una buena prevención y si hacemos caso al refranero popular “más vale prevenir que curar”

Para mantener el estrés a raya debemos seguir unas normas:

·         revisar el estilo de vida

·         Consumir una dieta balanceada y saludable y no comer en exceso

·         Dormir bien

·         Hacer ejercicio regularmente.

·         Limitar el consumo de cafeína, nicotina y alcohol.

·         No consumir drogas.

·         Tomar descansos en el trabajo.

·         Aprender y practicar técnicas de relajación como, yoga, tai chi o meditación.

·         Recibir regularmente un masaje relajante.

·         asegurarse de mantener un balance entre las actividades recreativas y las responsabilidades. Pasando el tiempo con personas con las que se disfrute.

Si estamos en el momento en que el estrés nos a derivado a tener problemas con nuestra espalda debemos de seguir estas normas:

  • Hacer ejercicio moderado para fortalecer la espalda y mejorar la flexibilidad.
  • Mantener una buena higiene postural, aprendiendo a levantar cosas y agacharse, sentarse o correr apropiadamente.
  • Evitar el sobrepeso.
  • Una sesión de masaje cada cierto tiempo nos relajará y mantendrá en buen estado la musculatura de la espalda.

Y por último, recordar al lector que aunque el estrés es una causa importante del dolor de espalda es importante estar atento a otros signos que puedan sugerir una condición más seria y que precisaría de una valoración medica.

No se debe ignorar el dolor cuando:

  • El dolor de espalda se irradia a los glúteos, los brazos o las piernas.
  • Se presenta debilidad o entumecimiento en brazos y piernas.
  • Se ha perdido algo de control de la vejiga o de los intestinos.
  • El dolor despierta a la persona cuando duerme.
  • Dolor de espalda acompañado de fiebre inexplicable.
  • El dolor de espalda empezó después de una caída o golpe severos.
  • Tumefacción e inflamación en la espalda o en la columna.
  • El dolor baja por las piernas hasta la rodilla.
  • Debilidad o entumecimiento de las caderas, muslos, piernas o pelvis.
  • Ardor al orinar o sangre en la orina.
  • Pérdida de peso involuntaria.
  • El dolor empeora al acostarse.
  • Nunca antes se ha tenido o se ha evaluado el dolor de espalda. O si se ha tenido dolor de espalda en otras ocasiones pero este episodio tiene características diferentes.
  • Este episodio de dolor de espalda ha durado más de 4 semanas.

Enero 2006

publicado en http://www.centrosnaturales.com/

No se admiten más comentarios