HIPNOSIS

LA HIPNOSIS

Tan antigua como el hombre, y utilizada desde hace al menos doscientos años por multitud de terapeutas y médicos la hipnosis no es muy conocida, sin embargo, a lo largo de los años cientos de estudios realizados comprueban que es efectiva y benéfica en una variedad de trastornos, y su eficacia no puede negarse.

Clínicamente la hipnosis se define como un estado alterado de conciencia. Y mientras una persona se encuentra en este trance, le es mucho más fácil enfocar su atención. También la persona es más abierta a la sugestión, lo que le ayuda a hacer cambios en sus procesos de pensamiento y de sus acciones. Cuando se está bajo estado hipnótico, la persona tiende a ser menos crítica. Es una técnica terapéutica que nos ayuda a comprender y a obtener mayor control sobre nuestro comportamiento, acciones, emociones o bienestar físico.

Aunque muchos médicos y científicos han estudiado la hipnosis, no saben exactamente cómo funciona, aunque los estudios más recientes apuntan hacia una conexión mente-cuerpo a través de nervios, hormonas y substancias químicas en el cerebro y el cuerpo.

La hipnosis se utiliza con éxito para cambiar hábitos negativos como fumar, reducir el estrés, la ansiedad, controlar el dolor, aliviar el síndrome de colon irritable, bajar la presión sanguínea, reducir la frecuencia e intensidad de las migrañas, tratar el asma y sanar trastornos de la piel entre otros.

Hay que desechar los mitos que se han desarrollado alrededor de la hipnosis como que la persona queda presa de la voluntad del hipnotizador. Esto es falso, bajo hipnosis, la persona está en estado de concentración, pero en completo control de su voluntad. El hipnólogo no puede controlar a la persona bajo hipnosis. El hipnoterapeuta sirve sólo como guía y no puede hacer que la persona haga algo que no desea hacer. Tampoco es verdad que alguien puede ser hipnotizado sin su consentimiento. La hipnosis involucra la voluntad de la persona para participar, y siempre se trata de una autohipnosis, asistida por el terapeuta.

¿Qué es la hipnosis?

La hipnosis es un estado de relajación más o menos profunda donde podemos acceder al subconsciente.
En todos los casos, aunque el hipnólogo induce a la persona a hipnotizar, siempre es un acto de autohipnosis. Nadie puede inducirnos un estado hipnótico si nosotros no queremos entrar en este estado.
En la hipnosis nunca hay una pérdida de conciencia, no estamos dormidos, entre otras cosas porque es imposible hablar e interactuar con alguien que duerme.
Para entender cuál es el estado hipnótico o prehipnótico, pongamos un sencillo ejemplo. Cuando después de comer nos sentamos cómodamente en el sofá y mientras vemos la televisión nos entra un estado de “modorra”, no estamos dormidos pero tampoco estamos con el cerebro en estado de alerta. Otro ejemplo sería cuando estamos mirando algún paisaje y nos quedamos “en Babia”, aunque alguien nos llame posiblemente no le escucharemos.
El cerebro en las horas de vigilia, tiene mucha actividad, este estado son las ondas Beta, cuando vamos a entrar en el sueño o en relajación pasamos a las ondas Alfa, para posteriormente pasar a las ondas Theta, que serian las del estado hipnótico, las mismas de los ejemplos anteriores. El sueño seria las ondas Delta.
Actuando las ondas Theta, la mente racional, analítica, lo que conocemos como el consciente, esta disociado, relajado, fuera de toda alerta, y en este estado es en el que actuamos en la mente inconsciente mediante la hipnosis.
La mente inconsciente aporta imágenes, recuerdos, afloran emociones y sentimientos. A su vez esta receptiva para asimilar sugestiones, y se pueden provocar importantes cambios. De ahí su efectividad en multitud de patologías.

¿Cómo puede ayudarme la hipnosis?

El subconsciente es nuestra gran base de datos que ocupa un 88% frente al 12% que ocupa el consciente. Todos los acontecimientos, emociones, sabores, olores, recuerdos, absolutamente todas nuestras vivencias y experiencias están en él.
En cuantas ocasiones un olor, un sabor, una canción, nos remonta mentalmente a un acontecimiento pasado y de una forma casi automática nos trasladamos mentalmente a aquel momento. ¿No te ha pasado nunca?
En cambio cuando en lugar de ser un recuerdo positivo, se trata de una emoción, por ejemplo un miedo, se puede arrastrar de una forma patológica en el tiempo. Imaginemos que a los dos años estuvimos a punto de ahogarnos en el agua, y sin ser conscientes hemos integrado ese miedo en nuestra vida consciente hemos anclado la relación agua/peligro/miedo y va aumentando con los años. En este caso actuaríamos desde la hipnosis para liberar esa emoción modificando ese anclaje agua/miedo.

¿Puede ser peligrosa la hipnosis? 

Salvo que haya determinadas patologías mentales graves previas, es imposible un efecto adverso.El Hipnólogo hará una valoración previa a la hipnosis, un profundo estudio de la persona, para adecuar la sesión de hipnosis y valorar si esta es factible y positiva para la persona que consulta.

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